10 claves para mejorar tu autoestima

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es el aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo, esto es, la manera en que nos juzgamos y nos evaluamos.

La autoestima consiste en todo el conjunto de creencias, valoraciones y pensamientos que tenemos sobre nosotros mismos, y que hemos ido creando a partir de nuestras experiencias.

¿Cómo se forma la autoestima?

La autoestima se empieza a formar de los 0 a los 2 años, en la fase de apego entre el bebé y sus padres, y está relacionado con la manera de buscar afecto, seguridad y la forma de alejarte del otro. Dado que no nos acordamos prácticamente de nada con esta edad, no le damos la importancia suficiente a esta fase de desarrollo, y un apego inseguro puede transformarse en una patología.

Según vamos creciendo, nuestra autoestima se ve condicionada por nuestras vivencias. La infancia y la adolescencia son períodos muy importantes porque no tenemos la capacidad ni los recursos necesarios para cuestionarnos lo que nos pasa o lo que nos dicen. Por eso somos susceptibles de que cualquier situación con nuestros padres, profesores y amigos nos afecte de forma considerable.

Por otro lado, hemos podido crecer con una autoestima sana, y determinados acontecimientos en nuestra edad adulta han podido dañar nuestra propia imagen. Estos acontecimientos pueden ser una ruptura, un despido, una enfermedad que condicione tu vida, sufrir acoso o mobbing, ser víctima de algún abuso, sentirte excluido en algún ambiente social, sufrir la pérdida de una persona importante, etc.

Consecuencias

Cuando tenemos la autoestima baja, nuestros miedos e inseguridades se instalan en la zona de confort, nos torturan y no nos dejan avanzar. Convertimos en automatismos nuestros pensamientos acerca de nosotros mismos y nuestros comportamientos, muchas veces sin apenas darnos cuenta. Una baja autoestima puede causarnos insomnio, incomodidad en grupos, timidez, paralizarnos a la hora de actuar, depresión, trastornos alimenticios, autolesiones e incluso el suicidio.

¿Cómo mejorar tu autoestima?

  1. Crea consciencia

Ser conscientes de cuáles son nuestras inseguridades y miedos. Probablemente, no seas inseguro en todo lo que haces o haya virtudes o fortalezas que sí sabes reconocer. Siéntate a identificar dónde te sientes más inseguro o dónde consideras que tienes menos confianza.  Así podrás centrarte en la raíz de nuestra baja autoestima y trabajarla con mayor precisión.

 

  1. Tú no eres lo que piensas

Tendemos a identificarnos con nuestros pensamientos y es importante saber que tú no eres tus pensamientos, y que quizás tengas que “luchar contra ellos” para que dejen de bloquearte o causarte sufrimiento. Como argumenta el filósofo Eckhart Tolle, ¿verdad que cuando te asaltan esos pensamientos eres consciente de estar escuchándolos? Eso demuestra que en realidad no eres ellos, sino su observador. Cuando escuches a tus pensamientos destructivos o a aquellos que te están machacando, toma conciencia de que no eres ellos y déjalos ir.

 

  1. Razona tus pensamientos negativos:

 ¿Qué te están diciendo?

¿Cómo estás interpretando un hecho?

¿Cómo te sientes?

¿En qué te basas para pensar así?

¿Es siempre así?

¿Qué está en tu mano hacer?

 

  1. Conecta con el origen de tu baja autoestima

  A veces, conectar con el origen de nuestra baja autoestima nos lleva a cuestionarnos esa etiqueta o ese suceso que nos hizo perder la confianza o valor en nosotros mismos. Por ejemplo, si crees que eres un inútil y conectas con el momento en el que tu profesor te llamo inútil, ahora que eres adulto tienes la capacidad para cuestionarlo y preguntarte si realmente eras o eres un inútil. Siendo tan pequeño, como comentaba, no nos planteamos lo que nos dicen. Los padres, tutores, familiares o profesores son figuras de poder y referencia que, sin querer, han podido minar nuestra autoestima.

 

  1. Identifica tus fortalezas

Te recomiendo el post anterior para identificarlas en más detalle.

 

  1. No te compares

Las comparaciones pueden distorsionar la visión que tenemos del mundo que nos rodea y de nosotros mismos. Normalmente, nosotros mismos somos nuestra medida de referencia y solemos compararnos con personas que, según nuestro criterio, tienen características superiores. Somos los jueces más severos, y podemos llegar a distorsionar nuestra propia imagen y dar un buen golpe a nuestra autoestima. Si nos obsesionamos, nada de lo que hagamos o tengamos será suficiente.

Cada uno tenemos nuestras virtudes y defectos, y siempre vamos a encontrar a alguien mejor en cualquier de nuestras características, igual que siempre vamos a ser mejor que alguien.

La única comparación real y efectiva es la que podemos hacer con nosotros mismos. Para crecer, lo mejor que podemos hacer es compararnos con nosotros mismos hace 6 meses,  1 año o 5. Evaluar dónde estamos y a dónde queremos llegar.

 

  1. Acepta que la perfección no existe

Deja a un lado tu autoexigencia. Ni tú ni nadie puede ser perfecto, y siendo tan diferentes unos de otros, no podemos agradar a todo el mundo. Acéptate con tus virtudes y tus defectos y comprométete con aquello que quieres cambiar.

 

  1. Perdónate y ten compasión contigo mismo

Te falta aprender a perdonarte por tus errores. Los errores nunca son fracasos, son aprendizajes. Gracias a los errores que has cometido a lo largo de tu vida has podido mejorar, seguir creciendo, buscar tu mejor versión. Si después de prepararte cinco años para aprobar unas oposiciones no lo consiguieras probablemente te sentirías muy decepcionado. Pero si le ocurriera a un amigo tuyo, ¿no le consolarías diciéndole que lo importante era intentarlo? ¿Que ya tendrá más oportunidades? Pues la autocompasión consiste en tratarte con la misma empatía con la que tratarías a ese amigo.

 

  1. Muévete

La mente y el cuerpo están conectados y es muy importante tener un equilibrio entre ambos. Pasamos mucho tiempo sentados delante de la pantalla del ordenador, el móvil, el ipad, la televisión, etc, y nuestro cuerpo acaba determinando nuestra actitud. Haz ejercicio, sal a caminar, cuídate. Mantente en movimiento todo lo que puedas.

 

  1. Quítate la etiqueta y actúa

Llamamos etiqueta al nombre o característica que asignamos a una persona según ciertos comportamientos o actitudes que hemos observado. Si tienes la etiqueta de inseguro, quítatela. Actúa como pensaría tu “yo” seguro. Sal de tu zona de confort y actúa como te gustaría ser. Crea un nuevo automatismo para tu cerebro. Ten constancia y esfuérzate.

¿Sabías que el  principal enemigo de nuestra autoestima es no hacer nada? Enfréntate a esas situaciones que te dan más miedo como si fuera parte de un ejercicio. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo te has sentido?

 

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